Lugares, contextos.

Cuerpo y espacio. Los cuerpos construyen lugares y los lugares activan lo que experimentamos.

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Nuevas dataciones para yacimientos de la Cuenca de Nihewan
Mapa esquemático que muestra la Cuenca Nihewan y mencionó yacimientos paleolíticos (triángulos rojos) en este trabajo (modificado de Zhu et al.
Localización de la cuenca de Nihewan y los yacimientos SSZ, Shangshazui; XT, Xiantai; XCL, Xiaochangliang; LP, Lanpo, FL, Feiliang; MJG, Majuangou, BS, Banshan; DGT, Donggutuo.
La cuenca de Nihewan, al noreste de China, en una región extraordinariamente fría y difícil, aunque rica en recursos, con varios yacimientos datados por magnetoestratigrafía antes de hace 1,5 Ma: Lanpo (LP; 1,6 Ma), Xiaochangliang (XCL; en 1,36 Ma), Xiantai (XT; 1,36 Ma), Feiliang (FL; 1,2 Ma) y Donggutuo (DGT; 1,1 Ma).

Recientemente, Hong Ao et al (2013) comunicaron una nueva datación por magnetoestratigrafía de alta resolución del yacimiento de Shangshazui, nordeste de la cuenca de Nihewan, descubierto en 1972. La capa de artefactos olduvaienses se localiza en el cron Matuyama, de polaridad inversa, justo encima del subcrón Olduvai, con una datación de ca 1.7–1.6 Ma. Según la fauna asociada, los homínidos que los construyeron vivieron en un entorno abierto con manchas forestales, cerca del paleolago Nihewan.

Estratigrafía de Majuangou y Banshan
Chun-Ru LiuGong-Ming YinCheng-Long DengFei Han y Wei-Juan Song presentan una cronología basada en resonancia de espín electrónico (ESR) para otros yacimientos de la cuenca.
  • Majuangou
    • ~ 1.70 Ma para MJG-III y MJG-II
    • ~ 1.40 Ma para MJG-I.
  • Banshan (BS): BS ~ 1.35 Ma.
Enlace
Datación de Shangshazui
Out of Africa del erectus
Primera expansión humana fuera de África
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Paleoantropología hoy
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El Achelense en Europa
Tipo Regular sobre fondo negro: Yacimientos modo 1 datados antes de 800 ka.
Cursiva sobre fondo negro: Yacimientos achelenses datados antes de 800 ka (fechas discutibles). Josép Vallverdú et al han datado Boella en ca 1 Ma.
Tipo Regular en caja transparente: Yacimientos modo 1 tardío datados entre 800 y 500 ka.
Cursiva en caja transparente: Yacimientos achelenses datados entre 800 y 500 ka. 
Cursiva sin caja: Yacimientos modo 2 sin grandes herramientas de corte y tipo achelense. Atapuerca TD10.1: achelense tardío y transición al modo 3.
M. Mosquera et al (2013).
Los problemas de datación de los yacimientos líticos y las dudas acerca de una colonización temprana de Europa por parte de homínidos del grado erectus, añadidas a la controversia acerca de si la Península Ibérica fue abordada a través del estrecho de Gibraltar o como etapa final después de haber recorrido dificultan el estudio de las primeras culturas europeas.

Para Europa, se considera que las grandes herramientas de corte (LCT) son un marcador del achelense, aunque en África están presentes en los conjuntos oduvaienses evolucionados. Estas herramientas aparecen en la Península Ibérica hace algo menos de 1 Ma, lo que sugiere que la vía de penetración cultural fue el Estrecho de Gibraltar.

En otros yacimientos de similar datación, como Vallparadís 10, Atapuerca TD 4 o Atapuerca TD 6, los conjuntos corresponden al Modo 1. Esto sugiere la presencia en la Península Ibérica de dos demos diferentes.


Hay que esperar a algo parecido a una segunda oleada de colonización, en el entorno de 0,5 Ma, para que los bifaces abunden. Entre 0,5-0,3 Ma, el achelense pleno aparece en varios lugares de Europa y Homo heidelbergensis está fuertemente asociado con esta tecnología. Los sitios clactonienses y tayacienses del norte de Europa son una variante del achelense.

En cuanto al origen del achelense europeo, son posibles dos explicaciones:
Otros yacimientos:
Figura 7 | de color de dos piezas de mortero.  Los bordes de corte en el émbolo y las ranuras correspondientes en el mortero encajan tan bien que usted puede poner las dos partes una en la otra, incluso en posición vertical (Foto: A. Binsteiner)
Mortero y almirez, que posiblemente se utilizaron para machacar ocre. (Foto: A. Binsteiner)
A partir de 0,5 Ma encontramos grandes instrumentos sobre canto, placa o lasca de gran formato, como hendedores y bifaces, intensamente configurados y extraordinariamente versátiles. El registro fósil se relaciona con Homo heidelbergensis. Gracias al Modo 2 y a la caza organizada de grandes herbívoros (Will Roebroeks, 2001), heidelbergensis pudo ocupar zonas septentrionales de Europa hasta entonces escasamente pobladas
Son numerosas las referencias a yacimientos con tecnología achelense en terrazas fluviales datados en MIS 9 (340- 300 ka) y durante el comienzo del MIS 8 (300-245 ka) (M. López-Recio et al 2013). Este hecho puede deberse en gran medida a la propia dinámica sedimentaria que favorece la formación y preservación de los yacimientos ligada a fenómenos de agradación fluvial durante el final de periodos cálidos (ej. MIS 9) y la parte inicial de los periodos fríos que los siguen (ej. MIS 8), además del probable incremento y expansión en estas fases interglaciares de poblaciones de Homo heidelbengensis
  • En el norte de Francia, destacan las dataciones de los yacimientos achelenses de Cagny-la Garenne (448-443 ka) y Cagny l´Epinette (318-289 ka) de niveles de terraza situados entre +40 y + 30 m en los valles de los ríos Somme y Sena (Tuffreau et al., 2008; Antoine et al. 2010; Limondin-Lozouet et al. 2010). Las edades más recientes del Sena se situán también en el tránsito entre el MIS 9-MIS 8.
  • Las fechas obtenidas cerca de la base de la terraza T10 del río Tajo en Pinedo (+25-30 m; TOL-8: >280 ka) y en Cien Fanegas (+20-25 m; TOL-9: 292 ka) nos situarían la base de la terraza fluvial (sub-unidad de gravas), así como la industria achelense y fauna pleistocena asociada, a una edad algo anterior a 292 ka (prob. 292-340 ka; MIS 9).
  • En el curso bajo del río Tajo (Portugal), las dataciones OSL disponibles (Cunha et al. 2008, 2012; Martins et al. 2009, 2010) indican que las terrazas de ca. +30-48 m, con edades de ca. 160 - 340 ka, poseen industrias achelenses (Monte do Famaco), mientras que la terraza inmediatamente inferior (entre +16-28 m) posee industrias musterienses y fechas comprendidas entre 135 ka (base) y 73 ka (techo).

Hacha de mano de la región de Gargano (Sur de Italia)
Antony G. Brown et al (2013) han estudiado la distribución espacial de los yacimientos datados en el interglacial pre-MIS 5 (Paleolítico Medio Temprano a Inferior) en el sur de Gran Bretaña y Norte de Francia, poniendo el acento en los yacimientos más ricos en bifaces.
Estos yacimientos muestran una marcada concentración en islas de las graveras y terrazas fluviales de los valles del curso medio-inferior de los ríos, en estuarios y lagos, cerca de los límites estimados para los hielos. Debido a la ubicuidad y constancia de de este patrón de ubicación, se ha especulado con que responde al arrastre de las corrientes fluviales. Los autores proponen que la distribución de los yacimientos está relacionada con el comportamiento real de las poblaciones y refleja elecciones conscientes. La riqueza y diversidad nutricional de estos sitios de la franja atlántica del noroeste de Europa permitió, partiendo de lugares más cálidos al sur, la ocupación repetida de los homínidos durante los períodos cálidos del Pleistoceno.
Yacimientos en el sur de Gran Bretaña y norte de Francia con bifaces abundantes correspondientes al Paleolítico Medio Temprano (pre-MIS 5). Antony G. Brown et al (2013).
Yacimientos del pre-MIS 5 en suroeste de Gran Bretaña. Antony G. Brown et al (2013). 
J. A. Caro Gómez (2013) ha resumido las características principales del proceso tecnolítico que configura la secuencia del Achelense en el Bajo Guadalquivir (España). Se ha constatado la ocupación humana durante el Pleistoceno Medio, con un gran aumento de industria lítica al final del Pleistoceno Medio y comienzos del Superior (MIS6/MIS5).
  • El complejo básico, en las terrazas altas (T6 a T9), se caracteriza por el material macrolítico correspondiente a un achelense consolidado homogéneo poco desarrollado. La correlación paleomagnética de episodios normales en estas terrazas, es asimilada a la época normal Brunhes, en un momento inmediatamente posterior al cambio de polaridad (Matuyama-Brunhes) con una cronología de menos de 0,78 Ma (Díaz del Olmo y Baena, 1997) y más de 300 ka.
    • En T6 aparecen los primeros elementos macrolíticos.
    • El material macrolítico consituye la base tecnológica de las series instrumentales en T7 a T9.
      • En T7 la tipología es escasa y muy uniforme.
      • En T8 se acrecienta el número de restos y se produce un claro aumento del grupo macrolítico, siempre con predominio de los bifaces sobre los hendedores.
      • Hacia el final de T9 se precibe un cambio tecnológico con aumento del utillaje bifacial, mayor elaboración técnica y estandarización en los utensilios sobre lasca y diversificación de tipos, donde destacan las raederas de gran formato. 
  • T10, T11 y T12 se datan entre 300 ka y 80 ka.
    • En los conjuntos que se encuentran en T10, culmina la evolución de la etapa previa con el desarrollo de un achelense regional completo caracterizado por un marcado crecimiento en los índices de bifaciales, que predominan a veces. Los bifaces presentan una amplia diversificación de tipos, con técnicas de talla más depuradas.
    • De T11 en adelante, a pesar de la presencia de material claramente achelense, los conjuntos son típicamente post-Achelenses.  Mientras algunos conjuntos líticos se mantienen invariables, otros manifiestan una desigual gama de cambios tecnotipológicos. Entre ellos cabe destacar una sensible caída del macroutillaje, siendo ahora los hendedores los que dominan sobre bifaces y triedros. Se produce también un aumento de los índices levallois, así como de los utensilios del grupo Paleolítico Superior y una utilización más frecuente del sílex.
    • En T12, es más clara esta yuxtaposición de contextos, y algunos niveles reflejan claramente las características postachelenses, con una destacada representación de los utensilios sobre lasca, de menor tamaño y retoques más elaborados, enriquecimiento de los productos levallois, aumento considerable del sílex, etc.
    • Se intuye, por lo tanto, un momento de cambios significativos no unilineales, con influencias distintas que irían desde la individualización de las propias tradiciones locales, hasta los influjos de las aportaciones foráneas. Es decir, que mientras en
      unos lugares se está dando una adaptación a los nuevos modos técnicos, identificándose claramente con el Paleolítico Medio antiguo; en otros, se siguen
      utilizando las viejas técnicas influenciadas aún por la tradición cultural achelense final transicional.
  • Este sustrato alterado finalmente se convierte en la terraza baja T13 en Paleolítico Medio Regional de cantera fluvial no clásico (Vallespí, 2006), con perduraciones achelenses e impactos musterienses.
    • En el final de este proceso se generaliza, aunque sin ser exclusivo, el desarrollo de las nuevas técnicas, cuyas manifestaciones más interesantes serán la desaparición, o presencia testimonial, del utillaje bifacial, la estandarización del utillaje sobre lasca y la reducción de sus dimensiones, la equiparación del uso sílex con la cuarcita, y una destacada presencia de la técnica levallois. Se dará paso así a unas industrias terminales del proceso de evolución, cuyas características las separan del Paleolítico Medio clásico (musteriense), ya que al mismo tiempo que no abandonan completamente las formas tradicionales, se ven influenciadas por un claro impacto de nuevas pautas culturales, significando así una fase concluyente del proceso, que debe ser considerada como un Paleolítico Medio peculiar de los ámbitos fluviales peninsulares (o Paleolítico Medio de Graveras).
Millán Mozota (2014) relaciona las evidencias no desestimadas de utillaje óseo del Paleolítico Inferior:
  • Zona Centro-Occidental de Italia: Se ha documentado la existencia de una producción mediante la talla por percusión en grandes fragmentos de diáfisis de elefante.
    • Castel di Guido (Radmilli y Boschian 1996).
    • Fontana Ranuccio (Segre y Ascenzi 1984).
    • Polledrara di Cecanibbio y Rebibbia-Casal de’Pazzi (Anzidei 2001).
  • Vértesszölös, en Hungría (Dobosi 2001), donde también se registra una producción ósea tallada sobre diáfisis de elefante. 
  • Para Anzidei et al. (2001) esto se integra en una estrategia de captación de materias primas que recurre al hueso para fabricar cierto tipo de herramientas, ante la escasez de litologías adecuadas a esos formatos. Costa (2010) considera ese recurso a la materia ósea como una cuestión de ubicuidad y facilidad de acceso frente a la, según su criterio, más compleja captación de materias primas líticas.
  • Se han hallado algunos retocadores. 
    • Posiblemente, el más antiguo de estos ejemplos sea un retocador óseo hallado en Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca (España), junto con algunos huesos que pueden haber sido modificados por percusión (Rosell et al, 2011). El conjunto tiene una antigüedad de 350-300 ka. 
    • Otros hallazgos en Boxgrove, Inglaterra (Roberts y Parfitt 1999), con datación imprecisa.
    • En Francia:
      • Orgnac (Moncel et al, 2005), 300 ka.
      • Biache-Siant-Vaast (Auguste 2002). MIS 7 (250-200 ka).
      • Cueva de Lazaret. MIS 6 (200-140 ka). Valensi, 1996.
      • Velay. MIS 5 que puede prolongarse hasta el MIS 6. Raynal et al, 2005.



HOMO EN EUROPA ENTRE 1,3 Y 0,73 MA. Juan Manuel Fernández López.
PERIODO MA
FÓSILES
TECNOLOGÍA
1,4-0,9
No ha sido identificada la especie, que se denomina, provisionalmente, especie ñ
Modo 1 muy pobre
0,9-0,73
Homo antecessor
La presencia de dos tradiciones  tecnológicas indica la coexistencia de diferentes demos
Modo 1 evolucionado
LCT
0,7-0,615
Homo antecessor en proceso de extinción.
Oleadas migratorias sin éxito demográfico.
Modo 1
Modo 2 pobre
0,615-0,2
Grado Heidelbergensis
Modo 2 pleno
0,2-0,027
Homo neanderthalensis
Modo 2
Modo 3. Musteriense.


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    Cursiva en caja transparente: Yacimientos achelenses datados entre 800 y 500 ka. 
    Cursiva sin caja: Yacimientos modo 2 sin grandes herramientas de corte y tipo achelense.
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    M. Mosquera et al (2013).
    Los problemas de datación de los yacimientos líticos y las dudas acerca de una colonización temprana de Europa por parte de homínidos del grado erectus, añadidas a la controversia acerca de si la península ibérica fue abordada a través del estrecho de Gibraltar o como etapa final después de haber recorrido dificultan el estudio de las primeras culturas europeas.

    Es paradójico que el elemento central del achelense, el hacha de mano o bifaz, se encuentra ausente en muchos lugares antiguos con presencia de homínidos en Europa. Hay que esperar a algo parecido a una segunda oleada de colonización, en el entorno de 0,5 Ma, para que los bifaces abunden. Entre 0,5-0,3 Ma, el achelense pleno aparece en varios lugares de Europa y Homo heidelbergensis está fuertemente asociado con esta tecnología. Los sitios clactonienses y tayacienses del norte de Europa son una variante del achelense.

    HOMO EN EUROPA ENTRE 1,3 Y 0,73 MA. Juan Manuel Fernández López.
    PERIODO MA
    FÓSILES
    TECNOLOGÍA
    1,4-0,9
    No ha sido identificada la especie, que se denomina, provisionalmente, especie ñ
    Modo 1 muy pobre
    0,9-0,73
    Homo antecessor
    La presencia de dos tradiciones  tecnológicas indica la existencia de diferentes demos
    Modo 1 evolucionado
    LCT
    0,7-0,615
    Homo antecessor en proceso de extinción.
    Oleadas migratorias sin éxito demográfico.
    Modo 1
    Modo 2 pobre
    0,615-0,2
    Grado Heidelbergensis
    Modo 2 pleno
    0,2-0,027
    Homo neanderthalensis
    Modo 2
    Modo 3. Musteriense.

    Josep Vallverdú, Palmira Saladié, Antonio Rosas, Rosa Huguet, Isabel Cáceres, Marina Mosquera, Antonio García-Tabernero, Almudena Estalrrich, Iván Lozano-Fernández, Antonio Pineda-Alcalá, Ángel Carrancho, Juan José Villalaín, Didier Bourles, Régis Braucher, Anne Lebatard, Jaume Vilalta, Montserrat Esteban-Nadal, Maria Lluc Bennàsar, Marcus Bastir, Lucía López-Polín, Andreu Ollé, Josep Maria Vergés, Sergio Ros-Montoya, Bienvenido Martínez-Navarro, Ana García, Jordi Martinell, Isabel Expósito, Francesc Burjachs, Jordi Agustí y Eudald Carbonell han estudiado el conjunto lítico del Barranc de la Boella (La Canonja, España) datado en  ~ 1 Ma, que incluye herramientas de corte de gran tamaño (LCT). Para Europa, se considera que las LCT son un marcador del achelense, aunque en África están presentes en los conjuntos oduvaienses evolucionados.

    Figura 6 Barranc de la Boella herramientas de corte de gran tamaño (LCT).
    LCTs del Barranc de la Boella.
    a). Nivel 2 de P1L.
    b). Nivel 2 de EF.

    • El conjunto lítico más significativo se ha recuperado en el nivel 2 de la unidad P1L (n = 125). La materia prima predominante es el sílex, aunque también se utilizó esquisto, cuarzo, piedra arenisca, granito y cuarcita, todos ellos disponibles a nivel local. Este conjunto se compone de tres martillos y siete hendidores fracturados; tres núcleos reflejan descamación unipolar y ocasionalmente centrípeta; 45 escamas, 37 escamas rotas y fragmentos de escama y 21 fragmentos angulares. Hay sólo ocho lascas retocadas, todas ellos muescas y denticulados. Se incluye una LCT: un pico a partir de una escama de esquisto muy gruesa. Alrededor del 17% de las escamas son de menos de 20 mm de largo. Se encontraron 11 grupos de retocados que apoyan la integridad del conjunto lítico.
      • El conjunto puede corresponder con el sitio de matanza de un único herbívoro grande.
    • De los niveles 2, 3 y 4 de la unidad EF II se han recuperado 104 artículos, incluyendo 3 martillos, 11 hendidores y hendidores fracturados hechos principalmente de pizarra y un núcleo de cuarzo unipolar. El grupo de artefactos hechos de pedernal incluye 7 núcleos, 46 lascas, 14 escamas rotas y seis lascas retocadas (denticulados). El conjunto también contiene una cuchilla hecha de una escama de esquisto masiva, una herramienta de corte de cuarcita, dos hendidores unifaciales, una posible hacha de mano de pizarra y un pequeño pico de granito.
      • Podría tratarse de una deposición fluvial (secundaria).
    • De los niveles 1, 2 y 3 de la unidad LM II se recuperaron 79 artefactos, incluyendo 2 martillos hechos de piedra arenisca y cuarzo, 9 hendidores fracturados de diferentes materias primas, 3 hendidores unifaciales de pizarra y una herramienta de cortar de pórfido; y cinco núcleos de sílex apenas tallados. Los productos de talla de sílex en incluyen 25 escamas, 21 escamas rotas y fragmentos de escamas, y siete lascas retocadas (principalmente muescas y denticulados).
      • Podría tratarse de una deposición fluvial (secundaria).
    • Un diagnóstico tecnológico preliminar de los conjuntos P1L y EF apunta al Achelense Temprano.

    Modelo de evolución del olduvaiense al achelense al sur del Sahara. Juan Manuel Fernández López.
    Según los autores, en el último Pleistoceno Inferior coexistían en la península ibérica dos tradiciones tecnológicas, de forma similar a lo que sucedía al sur del Sahara, lo que indica diferentes eventos de dispersión de homínidos.
    La cronología de los conjuntos del Barranc de la Boella indica que la tradición técnica achelense apareció por primera vez en Europa en torno a 0,96-0,781 Ma. Estos hallazgos sugieren que los primeros conjuntos líticos LCT aparecieron en el suroeste de Europa durante episodios de dispersión anteriores a la colonización definitiva de la Eurasia templada.

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    El achelense en Europa

    Figure 1 Geographical and temporal distribution of key Acheulian sites out of sub-Saharan Africa.
    Distribución geográfica y temporal de los principales yacimientros achelenses fuera de África Subsahariana.
    1, Thomas Quarry 1 - Casablanca, Marruecos;
    2, Ternifine y Errayah, Argelia;
    3, Barranc de la Boella, España;
    4, La Noira, Francia;
    5, Ubeidiya y Gesher Benot Yaacov, Israel y Buia, Eritrea;
    6, Attirampakkam e Isampur, India;
    7, Sangiran, Java; y Bose, China.
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    El Paleolítico de Qatar
     
    Algunos hallazgos en QSS 25
    Los hallazgos líticos representan la evidencia más temprana de la ocupación paleolítica en Qatar, como en todas partes. Como Qatar sucumbe a una presión cada vez mayor para satisfacer las demandas del siglo XXI, la supervivencia de los restos del Paleolítico está amenazada, por ejemplo,  por la construcción de carreteras y el desarrollo urbano. 
    En los últimos tiempos, se han perdido muchas oportunidades para descubrir y conservar los artefactos paleolíticos en Qatar como resultado de desacuerdos respecto a la clasificación inicial de las herramientas de piedra descubiertas por la expedición arqueológica danesa en los 50 y 60 (Holger Kapel, 1967). Algunos investigadores han considerado que en Qatar no hubo Paleolítico.

    J. E. Scott-Jackson, J. Rose, W. Scott-Jackson y F. Al Naimi han efectuado una evaluación preliminar de los conjuntos líticos hallados en la investigación en curso que PADMAC Unit está desarrollando en el Sur de Qatar (QSS 25, QSS 29 y QSS 32) y de los conjuntos hallados por la expedición danesa, custodiados en el Museo de Qatar, comprobando la pertinencia de la clasificación/cronología de Kapel (A, B, C, D, con A como el más antiguo).
    • Los conjuntos líticos hallados proporcionan evidencia directa de que Qatar fue ocupada durante el Paleolítico Inferior y el Paleolítico Superior. También se han hallado conjuntos del Paleolítico Medio, pero están pendientes de análisis. Se ha corroborado así la propuesta de Kapel de una presencia pre-neolítica en Qatar.
    • Los conjuntos Kapel Site I, Kapel Site III, QSS 25 y QSS 29 (grupo A) muestran la presencia de grandes herramientas de corte y núcleos abbevillenses que apuntan a una etapa temprana en el Paleolítico Inferior. La ausencia de artefactos achelenses clásicos, podría incluso sugerir una fecha superior al millón de años. Estos tipo de conjuntos es omnipresente en todo el sur de Qatar.
      • Kapel Site I y Kapel Site III fueron hallados en las mesetas altas al sureste y norte de Dukhan, respectivamente. La materia prima es local y los artefactos están muy desgastados.
        • Kapel Site I se compone de 44 piezas, de las cuales 27 son herramientas. No hay núcleos. Las herramientas incluyen hendidores, hendidores unifaciales, hendidores con retocado inverso, así como raederas en escamas gruesas y un bajo número de artefactos de tipos anormales para el periodo, como buriles, denticulados y muescas.
        • Kapel Site III consta de 143 ejemplares, incluyendo 93 piezas de desechos de talla, 29 núcleos y 21 herramientas. El kit de herramientas es similar al del Site I, con instrumentos de corte pesados, en particular grandes hendidores y cuchillos bifaciales. El conjunto puede ser caracterizado como una industria de lascas simples, dado el bajo número de hojas (n=3), todas ellas corticales. En la terminologia de Bordes,  se trata de un típico Abbevillense o Achelense Inferior.
      • QSS 25 y QSS 29 forman parte de los yacimientos descubertos en las colinas que rodean y cubren lo que parece ser un paleolago, al sur de Qatar. El patrón tecnológico observado coincide con los de los yacimientos anteriores. Hay presencia de preformas bifaciales y subproductos de la talla de bifaciales.
        • En QSS 29 se han recuperado 32 artefactos, 9 de ellos hendidores unifaciales.
    Algunos hallazgos en QSS 32
    • El Kapel Site XXXIV (Umm Taqa) fue considerado por Kapel (1967) como perteneciente a los inicios de la etapa B y calificado como único en Qatar por su “carácter paleolítico”. En base a la investigación arqueológica del siguiente medio siglo, ahora sabemos que la utilización de martillo duro, producción de hojas bidireccionales de puntas alargadas, y eliminación de salientes en la preparación de la superficie de trabajo del núcleo, son característicos de la industrias iniciales del Paleolítico Superior del Levante Mediterráneo y el valle del Nilo. Los autores lo asignan tentativamente a la industria “Taqan” del Paleolítico Superior. El conjunto se diferencia de otros de la etapa B en que los desechos de talla son significativamente más grandes, con hojas entre 4-7 cm de longitud; el material muestra una pátina marrón chocolate, a diferencia del color gris rosado de los otros conjuntos de la etapa B; la preparación de núcleos se efectuó de forma unilateral mientras que en los otros conjuntos la preparación fue bilateral. El conjunto se compone de 363 piezas que incluyen: 123 núcleos, 234 desechos de talla, y 6 herramientas (4 buriles y 2 raspadores). El sitio parece haber sido un taller de talla centrado en la producción de hojas. Están representadas todas las etapas de reducción. 
    • QSS 32 fue descubierto en 2013 en un pequeño inselberg en las proximidades del mismo paleolago que QSS 25 y QSS 29. A falta de un estudio completo, la preparación de los núcleos para hojas bidireccionales sugiere que corresponde con una industria Taqan.
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    Paleoantropología hoy
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    El territorio económico del Gravetiense de Ametzagaina
    Situación de Ametzgaina
    El sitio arqueológico de Ametzagaina fue descubierto en 2005 por un aficionado. El hallazgo se verificó en 2006, y la investigación arqueológica se realizó en 2007-2009.
    Los materiales líticos se recuperaron principalmente en dos montículos distantes entre sí 300 m que se denominaron Este (E) y Oeste (W), con una brecha evidente entre ambos que puede deberse a un sesgo en el muestreo. En ambos casos, la mayor densidad de artefactos se encontró en la parte superior de los montículos. Los hallazgos también se dispersaron a lo largo de las laderas, con densidad decreciente.
    No se han recuperado restos orgánicos, por lo que ha sido posible datar por radiocarbono. 
    • El conjunto W reúne características auriñacienses y gravetienses. Se han recuperado 921 artefactos de sílex, el 98,82% del total.
    • El conjunto E se puede atribuir casi en su totalidad al gravetiense. Los artefactos de sílex (2.020) suponen el 99,55%.
    Los grupos gravetienses eran nómadas. Determinar el origen del sílex, permite establecer su territorio económico: los grupos tienen que conocer los puntos donde existen filones, llegar a ellos, hacer el desbastado in situ, y regresar a los campamentos solo con la materia prima útil. Este territorio es también el de caza, pesca y recolección.

    Alvaro Arrizabalaga, Aitor Calvo, Irantzu Elorrieta, Jesús Tapia y Andoni Tarriño han analizado los patrones de aprovisionamiento, gestión y uso de material lítico de Ametzagaina, desde el punto de vista arqueológico y geológico, para interpretar cómo influyeron los diferentes tipos de materia prima en la movilidad y las preferencias tecnológicas. Este sitio contiene materiales líticos de ambos lados de la cordillera y se encuentra en una posición favorable, próximo a canteras y vados, en un valle en el curso medio de los ríos en una época de regresión marina, muy cerca de un corredor crítico entre Francia y la Península Ibérica en el extremo occidental de los Pirineos, en la vía de comunicación de algunos de los yacimientos gravetienses más significativos. Los materiales se utilizan de manera diferente según su origen y sus características físicas (por ejemplo, la calidad, el tamaño, forma).
    • La cadena operatoria en los conjuntos W y E es muy similar, si bien los retocados predominan en el conjunto E, plenamente gravetiense. El papel de los recursos locales es menor en el gravetiense.
    Origen de la materia prima lítica de Ametzgaina
    • Se han identificado distintos tipos de pedernal:
      • Kurtzia. Procede de la costa de Bizkaia, al norte de Bilbao, 110 km al oeste. Se halla en pequeña cantidad.
      • Gaintxurizketa. El principal afloramiento se encuentra a 4 km de Ametzagaina. Dominante en el conjunto W.
      • Bidache. Es el tipo dominante en el conjunto E. Los afloramientos de Bidache más cercanos están a 30 km de Ametzagaina y los más lejanos a 50 km.
      • Iholdy
      • Chalosse, con afloramientos a unos 110-120 km. Es la tercera materia prima más común en ambos conjuntos, a pesar de la distancia desde el afloramiento.
      • Urbasa, con la cantera a más de 80 km y con acceso difícil pues hay que llegar a una altura de 900 m.
    • En cuanto al conjunto E, plenamente gravetiense:
      • Hay una representación excesiva de pedernal de Urbasa, Chalosse y Bidache en las últimas etapas de la cadena operatoria. Para los autores, los grupos que acamparon en Ametzagaina trajeron con ellos sus herramientas.
        • Están ausente los núcleos en Chalosse y se han recuperado muy pocos en Bidache.
        • El Chalosse es el pedernal preferido para las microcuchillas de cara pasiva mientras que la variedad Gaintxurizketa no se utilizó para este uso.
          • Este uso prefetrente del Chalosse se puede observar también en Alkerdi, Isturitz y Brassempouy.
        • El pedernal procedente de una distancia intermedia (Bidache) es el tipo más abundante y exhibe el perfil funcional más ambiguo. Se utilizó para producir hojas y retocados.
        • El pedernal de Urbasa se utiliza sobre todo para raspadores y retocados.
      • La materia prima estrictamente local (Gaintxurizketa) pierde su importancia relativa en las etapas posteriores de la secuencia y sólo es dominante en la categoría de núcleos. Estos núcleos producen la mayor parte de las herramientas, a excepción de las herramientas de cara pasiva, con una cierta preferencia por truncamientos y buriles sobre truncamientos. El Chalosse parece ser inadecuado para este tipo de herramienta.
    • En lo que se refiere a los yacimientos de la región:
      • Los yacimientos arqueológicos en el paso de los valles españoles y franceses (noreste de Guipúzcoa y, presumiblemente, sureste de Lapurdi y Baja Navarra) recogen materia prima de ambos territorios.
      • Los otros, en el  País Vasco Ibérico y País Vasco Continental, muestran una sobrerrepresentación de pedernal de alta calidad de origen más cercano: Bidache en Alkerdi y Istúriz; Chalosse en Brassempouy; Kurtzia en Antoliñako Koba, al sur.
    Enlace
    Comunicado de la Universidad del País Vasco
    Gravetiense
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    Hallazgos de hominoideos del Mioceno Superior
    Ouranopithecus macedoniensis de Xirochori, Grecia. 10,5 Ma. Museo Nacional de Historia Natural, París.

    En lo que se refiere a Asia, los hallazgos correspondientes a este periodo están asociados a Pongo (géneros Lufengpithecus,Sivapithecus y Gigantopithecus).
    En Europa, todavía encontramos restos de Oreopithecusy Ouranopithecus (incertae sedis, hallado en Grecia) y en el Cáucaso un dryopitecino: el Ubadnopithecus.
    Entre 8-7 Ma una crisis climática global facilitó la extensión de praderas de gramíneas y otras herbáceas, a expensas de árboles y arbustos. En Eurasia solo quedan Lufengpithecus, dryopitecinos en Italia y algunas formas poco conocidas de Extremo Oriente y Asia Menor (como Ouranopithecus turkae). En 2011, N. Spassov et al publicaron el hallazgo en Azmaka (Chirpan, Bulgaria) de un premolar superior parecido al de Ouranopithecus datado en 7 Ma.

    Según Daniel DeMiguel, David M. Alba y Salvador Moyà-Solà (2014) en contraste con la condición esclerocárpica (cáscaras duras) vigente al inicio de la radiación de los hominoideos de Eurasia, en el Mioceno Tardío la dieta de frutas blandas coexistió con la de alimentos duros. A pesar de una tendencia climática hacia el enfriamiento y el aumento de la estacionalidad, se produjo una progresiva diversificación de la dieta que no incluyó la alimentación estricta con hojas. Cuando se produjeron cambios paleoambientales más drásticos, estas hiperespecializaciones dietéticas fueron el principal factor de la extinción de los hominoideos, cuyos hábitats preferidos se restringieron y fragmentaron. En contraste, Ouranopithecus macedoniensis sobrevivió más tiempo en los paisajes más abiertos y áridos de Europa del Este, mostrando un nicho trófico más terrestre basado en alimentos duros (Louis de Bonis y George D. Koufos, 2014), mientras que Oreopithecus bambolii, con una dieta frugívora versátil, persistió incluso más tiempo en el Apenino Tosco-Sardo, hasta que su ecosistema insular quedó conectado con el continente.

    Es evidente que en África tuvieron que existir hominoideos que dieron lugar a homínidos, gorilas y chimpancés. Sin embargo la escasa existencia de fósiles correspondientes a este periodo, oscurece el proceso.

    Chororapithecus, datado en 10 Ma tenía la talla de un gorila y la dentición muy parecida, aunque sus molares eran de corona más baja y esmalte más grueso, lo que sugiere una dieta de vegetales fibrosos. No se puede descartar la posibilidad de una migración a África de hominoideos europeos o de Asia menor.

    Carlos G. Schrago (2013) ha inferido los tamaños de población efectiva de los antepasados ​​antropoides del linaje humano - chimpancé utilizando conjuntos de secuencias codificantes y no codificantes de unos 1.400 genes.
    Según sus conclusiones, en el linaje ancestral de Anthropoidea y la de Homo y Pan se puede apreciar un patrón general de disminución del tamaño de la población. La disminución más abrupta en la población, un cuello de botella genético de unos 30.000 indiviudos durante el Mioceno tardío (12-5,5 Ma), coincide con datos biogeográficos que sugieren un evento de migración de los grandes simios desde Eurasia hacia África y la separación filogenética del ancestro de los grandes simios africanos.

    BIOMA PIKERMI

    Solounias et al. (1999) señalan que muchos de los mamíferos de la sabana africana podrían tener su origen en lo que ellos llaman el bioma Pikermi, sobre la base de este rico yacimiento griego. Según esto, habría que buscar el origen de los homínidos en esta parte de Europa y en Asia Menor.

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    Dos falanges de Ouranopithecus confirman un comportamiento terrestre
    RPl 86. Falange proximal de Ouranopithecus macedoniensis.
    Según Daniel DeMiguel, David M. Alba y Salvador Moyà-Solà (2014) en contraste con la condición esclerocárpica (cáscaras duras) vigente al inicio de la radiación de los hominoideos de Eurasia, en el Mioceno Tardío la dieta de frutas blandas coexistió con la de alimentos duros. A pesar de una tendencia climática hacia el enfriamiento y el aumento de la estacionalidad, se produjo una progresiva diversificación de la dieta que no incluyó la alimentación estricta con hojas. Cuando se produjeron cambios paleoambientales más drásticos, estas hiperespecializaciones dietéticas fueron el principal factor de la extinción de los hominoideos, cuyos hábitats preferidos se restringieron y fragmentaron. En contraste, Ouranopithecus macedoniensis sobrevivió más tiempo en los paisajes más abiertos y áridos de Europa del Este, mostrando un nicho trófico más terrestre basado en alimentos duros, mientras que Oreopithecus bambolii, con una dieta frugívora versátil, persistió incluso más tiempo en el Apenino Tosco-Sardo, hasta que su ecosistema insular quedó conectado con el continente.

    El género Ouranopithecus, de Bonis and Melentis, 1977, es un hominoideo de tribu incertae sedis.

    RPl 87. Falange intermedia de Ouranopithecus macedoniensis.

    Louis de Bonis y George D. Koufos describen una falange proximal (RPl 86) y otra intermedia (RPl 87) bien conservadas de Ouranopithecus macedoniensis, halladas en Ravin de la Pluie, Macedonia (Grecia). Se trata de los primeros restos poscraneales descritos de esta especie. Los autores compararon estos huesos con los de los monos con comportamiento posicional conocido para evaluar la señal funcional de estos especímenes. 
    • La falange proximal, ya sea de la mano o del pie, es similar a la de los primates cuadrúpedos terrestres y a la de Homo
    • La falange intermedia coincide estrechamente con las falanges de los primates cuadrúpedos terrestres. 
    Ello confirma el comportamiento terrestre de Ouranopithecus, inducido a partir de estudios dentales anteriores.

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    Hominoideos del Mioceno Superior
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    La estructura modular poco integrada del cerebro favoreció su evolución en mosaico
    Los Modelos Gráficos Que muestran las correlaciones de Entre pares de módulos Estructurales.
    Modelos gráficos que muestran las relaciones estructutrales. a) Chimpancé. b) Humanos.
    Aida Gómez RoblesWilliam D. Hopkins y Chet C. Sherwood han estudiado los patrones de covariación anatómica del cerebro de los chimpancés y los seres humanos para inferir su influencia en la evolución del cerebro en el clado homínido. 
    • Los cerebros de chimpancés y humanos tienen una estructura modular poco integrada que pudo haber facilitado la evolución en mosaico a partir de su último ancestro común. 
    • La integración entre los diferentes módulos es modesta y en gran parte basada en la proximidad espacial. Las regiones espacialmente adyacentes covarían con un grado más fuerte que las separadas, lo que podría estar relacionado con un predominio de la conectividad local. Los factores locales son cruciales en el moldeo de las áreas del cerebro, por lo menos en términos de su morfología y de la posición.
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    Comentarios de Emiliano Bruner
    Ampliación del espacio cognitivo en el eje filogenético